jueves, 19 de mayo de 2011

Dar dar y no recibir.....



[Y eso, no le gustaba....porque había veces, en las que Maria, se sentía sola y vacía...]

lunes, 2 de mayo de 2011

Y María, que creía empezar a ser feliz, descubrió que aquello de la felicidad no era facil, no muchas veces por si misma, si no porque las demás personas se lo impedian. intentaba ser feliz ella sola, pero no podia, los humanos somos seres sociables, nos necesitamos unos a los otros, asi que su aislamiento social, no le servia de mucho en la busqueda de su particular felicidad. Un día, encontró a una niña sola, llorando bajo la lluvia, sentada en un escalón. María, con recelo, se acerco a ella, y le preguntó cual era el motivo de su llanto. la niña, de ojos azules y cabellos rubios, levantó la cabeza y miró a Maria, con los ojos empapados. Se limpió los mocos en la manga del jersey, y se dirigió María:

- Estaba paseando a mi perrito, cuando vino otro grande, y Mitxu (María conluyó que ese era el nombre del perro) se asustó, tiró de la cadena, me caí, y salió corriendo-. La niña se limpió los mocos otra vez, y miró a María como quien espera un milagro.
-Ven, voy a ayudarte a buscarlo. Dime, ¿como es tu perrito?- Marrón, dijo ella, -con manchitas blancas detrás de las orejas, y tiene las patitas gordas y cortas. Es muy pequeñito..dijo con voz temblorosa.
María acogió a aquella niña en su regazo, la calmó, y salieron, bajo la lluvia, a buscar a Mitxu.
Lo encontraron sólo al dar unos pasos, bajo un banco, temblando, mirando hacia todos lados, buscando a su pequeña dueña.
-Ahí está!!!!!- La pequeña radiaba felicidad, como si María hubiera hecho algun tipo de milagro.
-Mitxu, Mitxu!!!! Como te quiero pequeñin!No le digas nada a mamá, o seguro que no me deja ir mas contigo a pasear. El cachorro la miró como si comprendiera lo que decia, y le lamió la cara.
Bueno chica, espero que tengas mas cuidado la próxima vez, cuida a Mitxu! María se despedia de esta manera, dejando atrás una niña feliz, como ella siempre quiso haber sido, y a aquella pequeña niña, le bastaba con haber encontrado a su pequeño peluche. Eso era todo. Ahí estaba su felicidad.